Un buen profesor de lingüística hablaría así a sus alumnos: “Nacimos explícitamente en el 800 a.C.” Explícitamente quiere decir formalmente, quiere decir, a su vez, que se ha dejado de lado lo implícito, a saber; la parafernalia y la nadería de lo no registrado. Ni 6 mil (aparición de la escritura fenicia) ni 2 mil a. C (aparición de la escritura consonántica) han explotado tanto nuestro mundo real como el 8 mil a. C : fecha oficial del nacimiento del alfabeto. Evidentemente el alfabeto como tal había sido implícitamente utilizado por otras antiguas culturas; la fenicia, la etrusca o la infaltable hebrea, entre las más mentadas, pero fue la cultura griega con su carnosa vitalidad la que formalizó la invisibilidad del mando.
Para explicar todo esto, (y para calmar precoces excelsitudes) refiero a una pequeña anécdota ocurrida hace poco. Estuve de visita en una comunidad islámica ubicada en una parte céntrica de la ciudad de Lima (Perú) con el fin de completar una actividad universitaria. Al llegar a dicha comunidad las personas que me recibieron fueron extremadamente amables y cordiales, entre ellas se encontraba una persona en especial, una especie de “pastor” o “intermediario de Dios”, como ellos mismos refieren. Este personaje hablaba aun el idioma de raíces semitas y necesitaba un intérprete para satisfacer las preguntas que le efectuaría. Evidentemente yo no entendía ni un real de este idioma, pero si sedujo mi atención las palabras no consonánticas que se repetían en demasía cuando el erudito hablaba, palabras como: “Allah, Sahada, Salat, Saum, Zakat, o Hajj.” Apuntando de forma aleatoria en una libreta, me di con la sorpresa que la letra A, la E y la I (en ese orden) eran las letras que más se repetían de ese idioma. Trabajando después ese hecho, sabía de antemano otro mucho más curioso, aquel que afirmaba a los griegos primeros como inventores del vocabulario. Cualquier mortal glorificaría a esos viejos enclenques, pero quizá no fueron tan gloriosos como los imaginamos, sino más bien unos vulgares picaros del campo.
Cuando revise la aparición del vocabulario griego, coteje también que su aparición estaba demasiado relacionada con el desarrollo de ciertos cambios políticos, guerras y falta de dominio en la civilización. ¿Para qué formalizaron los griegos el alfabeto? Sería la pregunta más acertada. La respuesta estaría en la Democracia griega, en el mando, en la tiranía y la sed de dominar. La democracia griega era una política tiránica, salvaje y unidireccional, la democracia griega no era como nuestra democracia actual, que con alada postración solemos admirar. Sabemos pues que algunos mandaban en este sistema político, y que muchos obedecían (hecho perfectamente entendible). Sin embargo, los griegos formalizaron el alfabeto básicamente no por un tema de comunicación o ingenio supino, sino porque el vocabulario es el instrumento mas propicio para mandar, a comparación de las consonantes que se prestan mucho mas para la interpretación y el debate. ¡A! ¡E! ¡I! ¡O! ¡U! es más ruidoso y tórrido que ¡K!, ¡Q!, ¡B! ¡C! si vas a mandar o dar una orden pues es más lógico hacerlo con las vocales que con las consonantes. Regresando a los adeptos del islam, su fonética encierra una particularidad. Si bien ellos pronuncian letras del vocabulario, lo hacen con mayor frecuencia en las indicadas anteriormente: A, E e I. Pero estas, a pesar de ser vocales y a pesar de estar aljofaradas dentro del cuadro del “mando/dominación”, pertenecen, por fuerza fonética a las llamadas “letras sumisas” o “letras de sumisión”. La “A”, “E” y la “I” expresan mas sumisión que la “U” o la “O” que son directamente vocales de dominación. Un mensaje que utiliza debidamente el vocabulario puede hacer que una persona reaccione de forma sumisa o que se exalte de forma aguerrida. El islam (múslim/musulmán/sometido) denota en su misma fonética sometimiento, la fonética alemana, por otro lado, denota poderío y exaltación: “Proletarier aller Länder, vereinigt euch!“ (Proletariados del mundo unios) una fonetica dura, seca y mandatoria.
Si despejamos el vocabulario y nos encontramos unicamente con la letra A, no solo nos damos cuenta de su sexualidad femenina o de su pluralidad gráfica, si no de su esencia sumisa, su naturaleza obediente, callada, excelsa en misericordia, y tal vez patologica, tal vez algo amargada, tal vez algo rencorosa y reactiva. Las culturas antiguas y las primeras civilizaciones acentuaban implicitamente en la letra A y en las vocales. Después de que estas civilizaciones vocalicas quedaran opacadas tras un largo dominio de culturas civilizadas y versallescas, de letras consonanticas y de peripecias de la razón, nos preguntamos ahora, cuando las aguas del debate intelectual han terminado ya, ¿hoy en día, que letras utilizamos más, las vocalicas o las consonanticas? ¿A caso precenciamos una derrota consonantica en la fonetica moderna?
No entendí el tema de la "A" en un comienzo, hablar de lo femenino quizá iba a ser algo insistente. "Asterix y Obelix" se me vino a la mente, me atrapo el recuerdo de esas ceñidas vestimentas vikingas y recordé a algún personaje secundario de la tira cómica que usaba esas mal llamadas "sabanas" greco-romanas. De allí recordé a los griegos, a Pericles, Tucídides y las guerras Médicas, la Democracia tiránica, las vocales y la posterior coerción de las mismas...las vocales y las sabanas blancas de Tucídides...cuán incomodo habría sido ir al baño con tremenda parafernalia encima.